Saltaron a sus camas, ricos, pobres,
enfermos
La noche acarició sus mejillas
lentamente
La ventana se fue encrespando hasta
hacer mímesis con la noche
y las estrellas jugaban a ser
luciérnagas
El rojo muerte de la luna llegó
se crearon las verdades anónimas,
nadie lloró
se acercó la mentira que somos
nos desnudamos en el atardecer del
silencio
Cayó la luna en un lento manantial
y el día lentamente se anunció
Brillaron entonces los ojos de las
caras
y nadie, absolutamente nadie, se movió
El astro entero bostezó
el universo en silencio enluteció
las estrellas dejaron de jugar
y los ojos dejaron de brillar.

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